sábado, 8 de agosto de 2009

La disidencia suicida de Albania

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Hablando de historia del comunismo real, muchos son los que tienen una visión uniforme del mismo, como si en todos los países donde este se consolidó después de la Segunda Guerra Mundial se hubiera seguido el mismo modelo. Sabido es que desde un primer momento la Yugoslavia de Tito mantuvo una posición crítica con respecto al dirigismo de Moscú (se llegaron a realizar purgas -las purgas titistas- contra comunistas no alineados con las tesis del mariscal). Mucho más desconocida es la disidencia albanesa. Albania, durante la Segunda Guerra Mundial, fue invadida por los fascistas italianos. El Partido Comunista, liderado por el más que carismático Enver Hoxha, organizó una resistencia feroz contra los italianos y los nazis, y a la derrota de ambos, se hizo con las riendas políticas del país, desarrollando un modelo socialista al dictado de Stalin. Por supuesto, se purgó a todos los cuadros del partido comunista de Albania cercanos a las tesis de Tito (que merecen otra entrada). A la muerte de Stalin, en 1953, y después de la lucha por el poder desatada en el PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética), Nikita Jruschov se hizo con el poder. A partir del congreso del PCUS de 1956 se inició un proceso de reformas en la Unión Soviética y en las tesis del PCUS que Albania, de la mano de Hoxha, rechazó por revisionistas. Es decir, Albania, cuando el resto de países aceptaron la crítica al periodo stalinista y a la visión del leninismo de este, se mantuvo fiel a la ortodoxia político-económica stalinista, alineándose entonces con la China de Mao, y, lo más destacado (por lo que tuvo de suicida), abandonando el Pacto de Varsovia y el COMECON. Esta cerrazón stalinista tuvo un golpe de tuerca en 1978, cuando China reestableció relaciones con EE.UU. y Yugoslavia. Es en ese momento cuando Albania rompe relaciones con China y se queda sola, aislada a todos los niveles, sin ningún tipo de apoyo internacional (básico para el desarrollo de una economía moderna). Una soledad extrema que le costó cara a su pueblo.

Anexo: El antirreformismo albanés

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