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martes, 25 de noviembre de 2014

La insurrección magonista de la Baja California

Somos conscientes de que poco podemos decir en apenas 300 palabras sobre la insurrección magonista de 1911. Sin duda alguna, quizá sea uno de los episodios revolucionarios más desconocidos de la historia contemporánea mundial. Quizá por eso nos hayamos decidido a pergeñar un pequeño artículo sobre esta rebelión libertaria casi olvidada (incluso en México). 

La insurrección magonista fue dirigida por la Junta Organizadora del Partido Liberal. A pesar del nombre, los hermanos Flores Magón, que dirigieron la misma desde su forzado exilio de Los Ángeles, establecieron un programa político de transformación social de carácter anarquista. La rebelión se llevó a cabo en la Baja California, pero el plan era extenderla por todo el país. El objetivo no solo era derrocar la dictadura de Porfirio Díaz, sino acabar con la pobreza y la falta de libertad. El lema que acuñaron los insurrectos, ¡Tierra y Libertad!, era el mismo que usaron los narodnikis rusos durante el siglo XIX y Ricardo Flores Magón fue conocedor del mismo debido a la relación epistolar que mantuvo con el líder revolucionario ruso Piotr Kropotkin

La insurrección magonista contó con el apoyo de un importante contingente de voluntarios de los EE.UU. La mayoría de ellos eran miembros de Industrial Workers of the World (sindicato revolucionario de base multirracial). En una primera fase, los magonistas tomaron plazas importantes como Mexicali o Tijuana. Allí siguieron sumando apoyos y pusieron en práctica su programa de transformación social. Sin embargo, la fuerte presencia de extranjeros fue utilizada por los enemigos de la revolución para acusarles de tener un objetivo secreto: anexionar la Baja California a los EE.UU. Esta difamación, que les restó apoyos, se solapó con los cada vez más frecuentes desencuentros entre mexicanos y estadounidenses de la milicia magonista. Sin embargo, fue un elemento externo el que puso la puntilla al movimiento revolucionario. La firma de los Tratados de Juárez entre Porfirio Díaz y Francisco Madero, originó que las tropas maderistas emprendieran una campaña de acoso y derribo contra los magonistas. Finalmente, todos estos factores propiciaron la derrota de un movimiento que, sin embargo, quedaría firmemente anclado en el imaginario del movimiento anarquista (algo que evidencia la prensa obrera de la época).

- En el número 7/10 del fanzine COTARRO.

miércoles, 15 de octubre de 2014

La fuga del penal de San Cristóbal

La fuga del penal de San Cristóbal quizá sea uno de los intentos de evasión de presos más masivo de la historia y a día de hoy es un episodio prácticamente desconocido de la Guerra Civil Española.

El penal de San Cristóbal es una impresionante fortaleza excavada en las tripas de un monte cercano a Pamplona. Durante la Guerra Civil, controlada toda Navarra por el ejército nacional, la prisión dio cabida a más de dos mil presos procedentes de la zona republicana, casi todos militantes de organizaciones de izquierda y libertarias. Las condiciones de salubridad eran penosas y la vida a la que eran sometidos los prisioneros era terrible. Precisamente por lo anterior, un grupo de prisioneros tramó minuciosamente un plan para orquestar una fuga masiva. Se cuenta que los presos utilizaron el idioma esperanto, habitual en los círculos anarquistas de la época, para poder comunicarse sin levantar sospechas.

Sin embargo, el plan no salió tan bien como cabría esperar… El 22 de mayo de 1938, a la hora de la cena, un grupo de reclusos desarmó rápido y de manera inteligente a varios guardianes. Poco después, la libertad de movimientos de un grupo mayor de presos, permitió liberar otras zonas del penal, poniendo finalmente en libertad a todos los reclusos. Desgraciadamente, un soldado que se dirigía al penal se dio cuenta de lo que estaba pasando y dio la voz de alarma. Al poco tiempo, varios camiones se apostaban en la puerta del penal e impedían la salida de más de mil quinientos presos. Eso suponía que más de setecientos presos debían ser cazados como ratas antes de que lograran escaparse y cruzar la frontera con Francia. A partir de entonces, se desencadenó una feroz cacería que causó la muerte de más de 200 presos y la detención de otros 500, que fueron tratados a partir de entonces con una dureza inimaginable. Solo tres presos lograrían escapar. Su historia, hace poco novelada, se desvanece con el paso del tiempo, tomando un cariz mítico que, pensamos, no les hace justicia.

- En el número 6/10 de COTARRO.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Trincheras de papel y lienzo: creadores en la Gran Guerra



Este año se cumple el centenario del estallido de la Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra. No tenemos espacio suficiente para bucear en la causas ni tampoco creemos que un fanzine sea el lugar más apropiado para investigar sus consecuencias, pero no queríamos pasar la oportunidad de realizar un acercamiento al tema desde un punto de vista relativamente inusual, pues hablaremos de la influencia de la Gran Guerra en algunos creadores –artistas y escritores– de la época.
Otto Dix (1891-1969)

Sin duda alguna, Sin novedad en el frente, publicada en 1929, es la obra que, bajo nuestro punto de vista, mejor describe los horrores del frente y es capaz de trasmitir el cambio en la mentalidad de los jóvenes soldados. Muchos de ellos, como aparece en la novela, llegaron a las tricheras con los ideales patrióticos indemnes y salieron de ellas destrozados física y anímicamente, renegando de la guerra y las proclamas nacionalistas. Su autor, Erich Maria Remarque tuvo que exiliarse en los EE.UU. tras la subida al poder de los nazis, que llegaron a quemar sus libros.

Otros escritores, sin embargo, acogieron el estallido de la Gran Guerra como un acontecimiento al que, de una manera o de otra, no se podía faltar. Robert Graves fue uno de ellos. Su entusiasmo le duraría poco. Herido de gravedad en la Batalla del Somme, donde participarían otros escritores como J.R.R. Tolkien o Ernst Jünger, dejó un testimonio del horror en Adiós a todo eso. Su vida, al igual que la de tantos otros, quedó marcada a sangre y fuego por la experiencia bélica.

Hubo otros escritores que, a diferencia de Graves, tuvieron menos “suerte”. Hector Hugh Munro, conocido por su pseudónimo Saki, fue abatido por un francotirador en noviembre de 1916. También Wilfred Owen, poeta británico autor del impresionante poemario Poemas de de Guerra, murió una semana antes de que acabara el conflicto bélico; de hecho, su madre recibió el telegrama comunicando la muerte de su hijo el día que se firmaba el armisticio.

También fueron varios los pintores afamados que murieron en el conflicto. August Macke y Fran Marz fueron dos de ellos. De este último, pintor expresionista del grupo Der Blaue Reiter, se conservan algunas cartas donde muestra su terrible desesperación (compartida con su propia generación).
Céline, otro escritor en la Gran Guerra

Otros pintores alemanes vieron la muerte de cerca y mostraron en su obra los horrores de la Gran Guerra. Max Beckmann, por ejemplo, se alistó para servir como médico y tuvo que regresar del frente debido a un colapso nervioso. Tras el final de la guerra publicó una serie de litografías titulada El infierno. Ernst Ludwig Kirchner, otro reconocido pintor expresionista, también sufrió una parálisis nerviosa que contribuyó a empeorar su equilibrio mental, ya frágil antes de tomar las armas.

Pero sería otro autor expresionista alemán, Otto Dix, quien –a la manera de Goya– mejor describiría los desastres de la guerra. Dix se alistó como artillero y combatió en los frentes ruso y francés. Su experiencia en las trincheras le hizo renegar de los valores patrióticos inculcados por la prensa nacionalista alemana. Como soldado veterano, padeció la guerra química y los ataques de artillería pesada que solían quebrar el ánimo y la mente de miles de soldados. Esa angustia cotidiana, ese pavor diario, junto con el absurdo consecuente, trabaron en la personalidad de Dix un pesimismo de carácter existencial que, a decir verdad, no le abandonaría durante toda su vida, quedando plasmado en su obra pictórica.

- Publicado en el número 6/10 de COTARRO.

viernes, 13 de junio de 2014

Anarquismo y lucha antialcohólica en la Guerra Civil Española (1936-1939, una breve reseña



Anarquismo y lucha antialcohólica en la Guerra Civil Española (1936-1939), de Mariano Lázaro, historiador, y Manuel Cortés, médico, es el tercer libelo que publicamos perteneciente a nuestra Serie Transhistorias, la colección de historia social y política de Piedra Papel Libros.

Los autores realizan un interesante acercamiento a un tema que, en general, apenas si se aborda en los estudios sobre anarquismo ibérico. En el artículo, que se publica en formato libelo por primera vez, podemos rastrear el origen del discurso antialcohólico vinculado al movimiento libertario. Un discurso que, al menos durante la Guerra Civil, se vio radicalizado en cierta forma, debido sobre todo a la exigencia de una moralidad intachable que sirviera de cimiento para lograr la victoria en la guerra y la consolidación de proceso revolucionario que puso la economía en manos de los trabajadores y trabajadoras.

No obstante, un aspecto de los que se nos antojan más interesantes de este breve trabajo, es que desvela la contradicción ―vivida con pasión en la prensa libertaria― entre el discurso antialcohólico radicalizado al que aludíamos anteriormente y el sostenimiento por parte de los sindicatos anarquistas de un buen número de industrias vinculadas a la producción de vinos y licores que habían sido colectivizadas previamente. Sería precisamente esa contradicción, junto a otros factores citados en el artículo, la causante de que, a efectos prácticos, la política antialcohólica del movimiento libertario no tuviera un recorrido mayor, quedando circunscrita a los círculos de militantes más comprometidos con la Idea.

Para finalizar, quisiéramos destacar el estilo, riguroso pero divulgativo, con el que está escrito el artículo. Una obra breve que, al menos bajo nuestro punto de vista, invita al lector a interesarse por una faceta del movimiento libertario a menudo invisibilizada por los historiadores cercanos a los paradigmas liberal o neomarxista (que son los que predominan en el ámbito universitario). Esperamos que os guste.
- Reseña publicada en el número 6/10 del fanzine COTARRO.


sábado, 29 de marzo de 2014

Se cumple el 77 aniversiario del bombardeo de Jaén

La Legión Condor nazi, imprescindible en la victoria del bando 
franquista. Fueron los aviones de este cuerpo de intervención
quienes bombardearon nuestra ciudad de forma sistemática.
Dentro de apenas un par de días, el 1 de abril, se cumple el 77 aniversario del bombardeo de Jaén. Desde luego, la fecha no se presta a ninguna celebración, pero no deja de ser una excusa para realizar un ejercicio de memoria que ahora, en estos tiempos que corren, cuando nuestra identidad parece diluirse en un racimo de marcas, se nos antoja tan necesario como siempre. Un ejercicio de memoria, decimos, y, por lo tanto, un ejercicio incómodo para aquellos que pretenden pasar de puntillas por un momento de nuestra historia que marcó a cientos de familias.

Que cada uno llore a sus muertos, dirán. Sí, podemos estar de acuerdo con esa afirmación, pero no queremos obviar que durante años y años la memoria petrificada y laureada de los caídos por Dios y por España ha permeado el imaginario colectivo de una población, la jienense, que mayoritariamente ignora los hechos que acaecieron el 1 de abril de 1937, cuando una escuadra de aviones de la Legión Condor alemana bombardeó nuestra ciudad de forma sistemática, asesinando a 159 personas, la mayoría de extracción humilde. 

Fotografía del bombardeo de Jaén tomada desde uno
de los aviones (pincha en la imagen para ampliar)
De lo que hablamos, en definitiva, es de la necesidad de amplificar urgentemente el relato de nuestra historia más reciente. Amplificarlo en el sentido de hacerlo más complejo, menos reduccionista, más rico en matices y, en consecuencia, mucho más honesto; pero también amplificarlo en el sentido de traerlo con mucha más fuerza a nuestro presente, tan desmemoriado y destejido, tan insolidario y, hasta cierto punto, tan incongruente. Recordar, decíamos en una entrada anterior*, no deja de ser un infinitivo construido socialmente y sometido, precisamente por eso, a las presiones invisibles de la arena política, en la que todos y todas tenemos mucho que decir.

Pensemos, por tanto, que todas estas efemérides malditas pueden servirnos de oportunidad para, en la medida de lo posible, tomar la palabra con la que participar en la urdimbre de un relato recreado permanentemente. No dejemos la palabra al poder. La historia a pie de calle exige el compromiso de los que están manchados y el apoyo de la gente que la (com)padece. Desde tr(a)nshsitoria, hace años que apostamos por ello. Sumemos fuerzas pues.

* (Com)padecer la historia: memoria, poder, conflicto: 

lunes, 10 de febrero de 2014

Anarquismo y lucha antialcohólica en la Guerra Civil Española (1936-1939)


A día de hoy, serían pocos los datos que obtendríamos sobre el movimiento libertario al abrir un libro de historia de los que, por ejemplo, se usan como manuales en educación secundaria o bachillerato. Efectivamente, al realizar tal ejercicio apenas si encontraríamos un par de epígrafes que ocupan una posición marginal en el contexto explicativo general del movimiento obrero y los cambios sociales ligados a la industrialización. A esto ha contribuido el papel hegemónico que las historiografías marxista y liberal ostentan en la institución universitaria; hegemonía que, por otro lado, ha contribuido a divulgar una visión histórica del anarquismo caracterizada por su sensacionalismo, simplicidad y falta de rigor. Sin duda alguna, son varios los mitos que, a modo de clichés, se utilizan de manera recurrente en las clases de historia para explicar la esencia del movimiento libertario desde su aparición en el siglo XIX hasta nuestros días. Nosotros no vamos a dar pábulo a lo que no dejan de ser tópicos y, por el contrario, intentaremos ―ese el propósito de esta colección― mostrar una visión histórica que abunde en la complejidad intrínseca de los movimientos sociales.

Precisamente, es con esa intención con la que hoy ponemos en circulación este libelo: Anarquismo y lucha antialcohólica en la Guerra Civil Española (1936-1939). Un texto que, pensamos, ayuda a comprender mejor la especial sociología del anarquismo organizado en el Estado español. En ese sentido, la lucha antialcohólica formó parte del ámbito de acción política de un movimiento, el libertario, caracterizado históricamente por la puesta en práctica de un discurso anticapitalista de carácter regenerador.

Para finalizar, desde Piedra Papel Libros queremos agradecer la gentileza de los dos autores de este texto ―Mariano Lázaro Arbués, historiador, y Manuel Cortés Blanco, médico― a la hora de cedernos desinteresadamente el texto que hoy os presentamos. En este  caso, tanto autores como editorial coincidimos en la necesidad de divulgar este tipo de artículos por canales de distribución poco permeables a los movimientos sociales, lo que puede contribuir, aun de manera indirecta, a cuestionar las versiones de la historia puestas en pie por los ingenieros del consenso. Por nuestra parte, si con la edición de esta obra hemos contribuido mínimamente a ese fin, nos daremos por satisfechos.

sábado, 11 de enero de 2014

Baleares italianas

El Conde Rossi dirigió la ocupación italiana de las islas
Hace apenas un año, el Grup d´Estudis Llibertaris “Els Oblidats”, un colectivo de jóvenes historiadores mallorquines afines al movimiento libertario, se echó a la espalda la publicación de una obra poco conocida de Camillo Berneri. Nos referimos a Mussolini a la conquista de las Baleares.

El libro, publicado por primera vez en junio de 1937, supuso en su día la continuación del trabajo de investigación y denuncia que con respecto al imperialismo italiano realizara desde el exilio el anarquista italiano, asesinado en Barcelona por militantes del PSUC durante los Sucesos de Mayo de 1937.

Camillo Berneri utilizó los documentos encontrados en el Consulado General Italiano de Barcelona, abandonado precipitadamente tras el fracaso de la intentona golpista en la ciudad condal, para desvelar los planes que con respecto al archipiélago balear tenía el dictador italiano; planes que no venían sino a dar continuidad a los proyectos expansionistas italianos pergeñados desde la tardía unificación del país transalpino durante el siglo XIX.

En ese sentido, llama la atención que el proyecto de conquista de las Baleares comenzara durante el gobierno dictatorial de Primo de Rivera, contando con el beneplácito de buena parte de la burguesía nacionalista española. Posteriormente, y ya durante la Guerra Civil, la ingente ayuda italiana prestada a Franco (imprescindible, por ejemplo, para el triunfo del levantamiento en Baleares) fue considerada por la oligarquía italiana como una cabeza de puente del proyecto imperialista del régimen fascista en un territorio, el insular, que Mussolini consideraba clave en su anhelo de control absoluto del Mediterráneo..

Para finalizar, hemos de destacar el tratamiento honrado y escrupuloso que el anarquista italiano realizó del enorme volumen de documentación del que se sirvió para este trabajo. Por ello, Mussolini a la conquista de las Baleares no ha de considerarse como un libro de propaganda antifascista más, sino como una auténtica investigación, se diría que detectivesca, que nos permite conocer el plan oculto de dominación de las Islas Baleares proyectado por el dictador.

- Texto incluido en la sección Transhistorias del fanzine COTARRO (número 4/10) editado por Piedra Papel Libros.

martes, 24 de diciembre de 2013

Novedad editorial sobre el bombardeo de Jaén

Bombardeo de Jaén, publicado hace apenas unos meses, es un interesante acercamiento a uno de los episodios más oscuros de la historia de nuestra ciudad. Efectivamente, el libro ―escrito por Juan Cuevas y publicado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Jaén― reconstruye el contexto, desarrollo y consecuencias del ataque de la aviación franquista ejecutado el 1 de abril de 1937. 

Entre otros aciertos, se ha de destacar el aparato documental del texto (fotos, planos y partes de campaña) y la utilización de fuentes indirectas de inestimable valía, como el impactante relato que del bombardeo realizó Rafael Porlán, escritor de origen malagueño que residió en Jaén durante la Guerra Civil. 

El libro, de apenas 123 páginas, se puede adquirir en las librerías de Jaén. En el se incluye la fotografía que os presentamos también en esta entrada y que fue tomada poco después del bombardeo desde uno de los aviones que formaron parte de la escuadrilla responsable del ataque.

Podéis pichar para ampliar la imagen

martes, 3 de diciembre de 2013

El problema del poder en la Revolución


El 25 de abril de 1937, Andreu Nin (1892-1937), líder del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) y antiguo Secretario General de la CNT, pronunciaba la conferencia «El problema del poder en la revolución» desde el estrado del Teatro Principal Palace de Barcelona. Dos días después, el texto aparecía publicado en La Batalla, órgano de expresión de dicho partido. Polémico y sintético, el análisis de la coyuntura revolucionaria esbozado por Nin en su conferencia resultó premonitorio. De hecho, apenas unas semanas más tarde, las calles de Barcelona ardían a causa de los enfrentamientos entre los sectores revolucionarios del bando antifascista y aquellos que, influenciados por el estalinismo o el nacionalismo liberal, apostaron por fortalecer el Estado, torpedeando el proceso de socialización de la economía de retaguardia y acabando con el sistema de milicias que había frenado el avance del ejército rebelde en Aragón.

Ya en junio del 37, cientos de militantes del POUM fueron detenidos tras haber sido acusado su partido de colaborar con Franco. Las pruebas, unos papeles falsificados por el NKVD soviético, provocaron que Nin fuera arrestado y trasladado a una checa de Alcalá de Henares. Allí fue torturado durante tres días y finalmente murió, eso sí, sin que se obtuviera de él la falsa confesión de su apoyo al bando fascista.

No obstante, el destino de su partido y el de los miles de militantes del mismo, quedó sellado mucho antes. Efectivamente, la derrota del POUM y el movimiento libertario en las jornadas de mayo del 37 principió la escalada represiva contra el partido marxista y su militancia: sus sedes fueron clausuradas, sus cuadros dirigentes apresados y su prensa censurada de forma definitiva. A partir de entonces, las posibilidades de intervención política de los sectores antifascistas enfrentados a la política internacional de Stalin mermaron considerablemente, lo que supuso, al cabo, la pérdida de la hegemonía política del movimiento obrero revolucionario y el frenazo definitivo a la obra de transformación social emprendida por los trabajadores y trabajadoras de la retaguardia republicana que, muy inteligentemente, intuyeron que la única manera de ganar la guerra era ganar ―al mismo tiempo y de forma decidida― la Revolución, levantando el mundo nuevo que les había sido negado por todos los regímenes políticos que habían padecido.

- Un libelo reeditado por PIEDRA PAPEL LIBROS.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El orden reina en Berlín


El 15 de enero de 1919, aplastado de forma irremediable el levantamiento espartaquista en Berlín, un grupo de soldados descubre a Rosa Luxemburgo escondida en el número 53 de la calle Maninheim. Junto a ella se halla Karl Liebknech, el histórico dirigente comunista. Ambos son el objetivo prioritario de la contrarrevolución germana. Apresados y separados, el teniente Vogel, un oficial de la Caballería de la Guardia del Gobierno, asesina a Rosa Luxemburgo de un tiro en la sien. Otras versiones aseguran que murió a culatazos propiciados sin piedad por sus captores. De una manera o de otra, su cuerpo fue arrojado a un canal cercano con intención de no dejar rastro de él. Karl Liebknech corrió una suerte similar.

Una horas antes, consciente del inminente peligro que corría su vida, Rosa Luxemburgo escribió El orden reina en Berlín, un texto breve, pero de gran intensidad y un mayor valor histórico, donde la revolucionaria polaca analizaba las causas de la derrota obrera y dejó de manifiesto su fe inquebrantable en la Revolución y en el avance de la causa del pueblo.

No obstante, su asesinato no fue sino uno más entre los cientos que dejó la represión del levantamiento espartaquista; una represión, no lo olvidemos, orquestada por los dirigentes socialdemócratas que gobernaban la joven República de Weimar y que no dudaron en echar mano de los Freikorps (voluntarios de extrema-derecha) para hacerla efectiva.

Con el aplastamiento de la insurrección obrera encabezada por la Liga Espartaquista, la división del movimiento obrero alemán no hizo sino ir en aumento, lo que abonó el terreno para que los nazis se hicieran cada vez más fuertes, primero en las calles y luego en las urnas.

En marzo de 1933, el Partido Nazi, tras recibir el apoyo de la burguesía alemana y acusar a los comunistas del incendio del Reichstag, logró ganar las elecciones casi con mayoría absoluta. Poco después, miles de militantes comunistas, socialistas, anarquistas o sindicalistas de cualquier signo, eran internados en los primeros campos de concentración. Se iniciaba así uno de los periodos más oscuros de la historia alemana y, por extensión, de todos aquellos pueblos dominados bajo el yugo nazi. Un periodo de la historia que no debemos recordar como una pesadilla, sino como una advertencia real.

- Introducción a la edición de El orden reina en Berlín publicada por Piedra Papel Libros.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La pequeña gran historia del Grupo DAS

La subida al poder de los nazis en 1933 conllevó la persecución política de todos los sectores de la izquierda no complacientes con el nuevo régimen. Los anarquistas alemanes, a pesar de ser minoritarios en buena parte de Alemania, habían tenido una presencia importante en la cuenca del Ruhr y otras zonas urbanas del país. Un grupo libertario de los que se tuvieron que exiliar, recaló en Cataluña en 1936 (aunque algunos de sus miembros llegaron varios años antes), una zona de claro predominio cenetista; el grupo se autodenominó DAS (Deutsche Anarcho-Syndikalisten) y jugó un papel muy destacado en el contexto de la Guerra Civil. 

El Grupo DAS trabajó desde un primer momento por desenmascarar los intereses del partido nazi en Cataluña. Curiosamente, la República y la Generalitat no rompieron relaciones con Alemania hasta bien entrada la Guerra Civil y fue labor del Grupo DAS desenmascarar los planes orquestados por los nazis desde su consulado de Barcelona. Fruto de esa labor, fue la publicación de un libro: El nazismo al desnudo, que salió a la luz en 1937 y desentrañaba la red político-económica tejida por los nazis en la capital catalana; una red al servicio del fascismo. 

Más allá de lo anterior, el Grupo DAS tuvo un papel muy destacado tanto en la guerra como en la retaguardia revolucionaria. Editaron varios libelos de formación teórica, participaron en las tareas de información exterior y tomaron las armas para defender la revolución en las calles. Sus posicionamientos fueron muy claros: había que ganar la guerra, pero también ganar la revolución, y eso les costó caro. De hecho, los hombres del Grupo DAS marcharon al frente durante el entierro de Camilo Berneri y el resto de anarquistas italianos asesinados por los estalinistas durante los Sucesos de Mayo de 1937; sucesos que marcaron el principio del fin de la Guerra Civil y el estertor final de los años de oro (y fuego) del anarquismo ibérico. 

El final de la historia del Grupo DAS es cruel, triste y oscuro, como muchos de los finales de la Guerra Civil. Poco después de los sucesos de 1937, los integrantes del Grupo fueron detenidos e internados en la checa de Puerta del Ángel (dirigida por comunistas soviéticos y alemanes). Desde allí fueron trasladados a Valencia, puede ser que a la prisión de Santa Úrsula. Al final de la guerra, acabarían con sus huesos en el campo de refugiados de Gurs, donde se les pierde la pista, y donde dejamos por ahora esta historia secreta de los primeros cazadores de nazis en suelo extranjero. 

- Publicado en la sección Rastros de carmín del número 2/10 del fanzine COTARRO.

sábado, 24 de agosto de 2013

La República Roja de Baviera: otra revolución desconocida


Páginas de B. Traven. Retrato de un anónimo célebre, de Golo (pincha y amplia)

Hace unos meses, buscando datos para escribir un post en el blog tr(a)nshistoria, me encontré con una referencia a la República Soviética de Baviera. Es una historia interesante que merece ser conocida y que no sea sepultada por la historiografía oficial, a la que tan poco interesan estos fragmentos olvidados de la historia social.

Tras el final de la I Guerra Mundial (1918), en la que Alemania saldría derrotada, las clases populares de este país y buena parte de su derrotado ejército, se echaron a las calles para derrocar la monarquía imperial que les había arrastrado a la guerra. Tras una fuerte lucha, la insurrección popular, liderada por los sectores mejor organizados del movimiento obrero, consiguió buena parte de sus objetivos: se echó al Emperador, se proclamó la República y se dotó al estado de una organización federal.

En Baviera, una región al sur de Alemania con una gran implantación de las organizaciones obreras, la situación se transformó en una auténtica guerra civil, tras la cual se proclamó la República de Baviera. Por entonces, el líder indiscutible de la república bávara era el socialista Kurt Eisner, un político carismático que fue asesinado el 19 de febrero de 1919 por los disparos efectuados por un militante de la extrema-derecha.

Consejo Central de la República Roja de Baviera
El asesinato de Eisner y la apuesta revolucionaria de buena parte de los sectores populares de la región, llevaron a la proclamación, a principios de abril de 1919, de la República Soviética de Baviera. La Républica, organizada en torno al Consejo de Baviera (una asamblea de obreros, campesinos y soldados), tuvo una dirección predominantemente libertaria durante las primeras semanas de funcionamiento. De hecho, los principales líderes del Consejo fueron destacados militantes anarquistas o socialistas antiautoritarios como Gustav Landauer, Silvio Gesell, Erich Müsham o Erns Toller.

No obstante, la labor organizativa de los anarquistas fue saboteada desde un principio por la militancia del KPD (Partido Comunista Alemán). De hecho, a principios de mayo los comunistas dieron un golpe de estado que les hizo tomar las riendas del Consejo de Baviera, encumbrando en la dirección política de la República a Eugen Levine, un destacado dirigente del KPD.     

A pesar de ello, la República Soviética de Baviera contó con las simpatías de las clases populares bávaras, que, prueba de ello, se echaron a las calles para intentar frenar la invasión de los más de 30.000 militares y miembros de los Freikorps (voluntarios de extrema-derecha) que llegaron a la región para aplastar la experiencia revolucionaria. Una victoria que consiguieron, pero solo tras dejar miles de víctimas entre los defensores de la república bávara, entre ellas los líderes más destacados del Consejo de Baviera.

* Este artículo se incluye en el número 1/10 del fanzine COTARRO, publicado por Piedra Papel Libros. Más información en https://www.facebook.com/PiedraPapelLibros
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