martes, 14 de junio de 2011

Contrahistoria, papeles contra el oficialismo y el pensamiento único


También aquí, en la trinchera de la historia, se alegra uno de no saberse solo... Hace poco pude leer una entrevista a un colectivo que realiza una revista llamada Contrahistoria. El subtítulo de la misma es Papeles contra el oficialismo y el pensamiento único. Mi compañero Moli, con quien semanalmente intercambio referencias y recomendaciones, me comentó que iba a intentar conseguir la revista. Hace una semana nos vimos y resulta que apareció con los dos primeros número de Contrahistoria bajo el brazo. El primero de ellos lo acabo de terminar hace un minuto. Moli, mil gracias.

La revista de que os hablo está formada por un colectivo de anónimos historiadores que han levantado un proyecto interesante de cabo a rabo. La propuesta es valiente: hacer historia antagonista, completar los interesados silencios de los grandes relatos generados en las cátedras universitarias (generalmente ocupadas por liberales o neomarxistas) y hacer una publicación de calidad a nivel editorial. Los temas son más que interesantes y el tratamiento ameno, serio y a la vez divulgativo. Qué duda cabe de que ha sido toda una alegría saber de su existencia, leer esta magnífica revista y pensar, una vez más, que no está todo perdido.

Esta es su web: pincha.

lunes, 6 de junio de 2011

El naturismo libertario en la Penísula Ibérica (1890-1939)

El estudio del naturismo libertario es más complejo que el del resto de corrientes, pues, se da tanto en el movimiento anarquista como en el propiamente naturista, por eso es necesario analizar las diferentes perspectivas de relación entre las dos corrientes de pensamiento y, a la vez, hablar de Reclus y de Tolstoi precursores, ambos, de lo que poco después se denomina naturismo libertario. Eliseo Reclus (1830-1905), geógrafo y teórico del anarquismo, es muy influyente en el movimiento ibérico por la rapidez con que son traducidas sus obras, tal como ocurre con su gran estudio de geografía social El Hombre y la Tierra (1905-1908), material didáctico en la Escuela Moderna de Ferrer y Guardia. En el volumen VI de este estudio se encuentran elementos de los cuales se nutre el naturismo libertario, Reclus, vegetariano, defiende, como un gran acontecimiento revolucionario, recuperar el derecho de los antiguos griegos a ir desnudos a la luz del sol, pasando a ser la ropa una cuestión exclusivamente climatológica. Si fuese necesario recomendar una obra del sabio geógrafo, breve, bella y didáctica de la interrelación entre naturaleza y sociedad sería, sin duda, El arroyo (1864).

También es pronto conocido en la Península, el escritor, pedagogo y revolucionario ruso León Tolstoi (1828-1910), promotor de un anarquismo basado en el mensaje social de la palabra de Cristo una vez desprovisto de todo aspecto religioso. Tolstoi, vegetariano y esperantista como Reclus, escribe en su postrer libro Últimas palabras (1909) que vivamos según la ley de Cristo: amandonos los unos a los otros, siendo vegetarianos y trabajando la tierra con nuestras propias manos.

A pesar de que no lo parezca, el naturismo y el anarquismo ibérico tienen los mismos puntos básicos en común: la idea de un orden natural del cual nos aleja el artificialismo, razón de la necesidad de retornar desde el individuo. Sin embargo esto no es motivo para que no se den más interpretaciones, pues, también, por ejemplo, se puede considerar un retorno a la sociedad natural -naturaleza- la insurrección para la instauración del comunismo libertario. Otra visión que no pasa por el naturismo libertario, así como, tampoco, guarda una relación necesariamente directa con él son las prácticas de los primeros anarquistas de la segunda mitad del siglo XIX, motivadas, quizás, por querer dar ejemplo de austeridad y de higiene social al no comer carne o no beber vino ni jugarse el sueldo a las cartas.

-Texto extraído de El naturalismo libertario en la Península Ibérica (189-1939), de Josep María Roselló. Disponible pinchando aquí.

lunes, 23 de mayo de 2011

The Spanish Revolution (75 aniversario)


Hace 75 años, tirados en la calle contra el levantamiento de los militares sublevados contra la II República, los trabajadores y trabajadoras del Estado español iniciaron un proceso revolucionario que, contra viento y marea, fue capaz de cambiar de cabo a rabo las bases económicas, políticas y culturales sobre las que se levantaba la sociedad de la época. En las provincias donde se logró frenar el golpe de Estado, especialmente en Cataluña, el proceso revolucionario conllevó la ocupación y autogestión de miles de fábricas, talleres, campos, etc. Los aparatos de poder político ligados al Estado fueron desbordados por las asambleas y organismos de gestión de los sindicatos. La CNT, cuya militancia (la más numerosa entre las organizaciones obreras del Estado) venía preparándose para el momento durante años, trabajó para que la revolución social estuviera en la base del espíritu combativo de los obreros desplazados a los frentes, pues solo un proyecto societario radicalmente enfrentado al liberal-burgués representado por el republicanismo podría mantener el ánimo de un pueblo que aspiraba a ganar la guerra para ganar la revolución social. Un proyecto de autogestión económica y política que se desenvolvió en un contexto evidentemente hostil, pues a los condicionantes impuestos por la coyuntura de la guerra (esfuerzo bélico, sangría de recursos humanos, bombardeos, quintacolumnismo, etc.) se le sumó la oposición más que manifiesta a dicho proyecto revolucionario de todos los sectores políticos del bando republicano (excepto el POUM, cuyos militantes sufrieron el mayor proceso represivo llevado por el estalinismo fuera de las fronteras de la Unión Soviética).

Poco sabe la mayoría de la gente de esa revolución... Los cuarenta años de dictadura, la pérdida de peso político del movimiento libertario en el Estado español y el desembarco en las cátedras de Historia de las universidades de la historiografía marxista (que bien se ha encargado de borrar la memoria de esta Revolución sin líderes ni vanguardias) lograron que la Revolución española, estudiada en medio mundo como paradigma del modelo social del anarquismo, haya desaparecido de la memoria colectiva de la ciudadanía.

Aquí estamos nosotros para recordarlo.

lunes, 9 de mayo de 2011

El cine libertario




Al estallar la guerra civil española en julio de 1936, el sindicato anarquista CNT socializó la industria del cine en España. En Madrid y Barcelona los trabajadores del cine asumieron, a través del sindicato, los bienes de producción y se produjeron numerosas películas. Esto dio lugar a un período único que no se ha vuelto a producir en ninguna otra cinematografía mundial. Pese a que el país estaba sumido en una cruenta guerra, entre 1936 y 1938 se rodaron y estrenaron películas de muy variada temática: dramas sociales, comedias musicales, filmes de denuncia y documentales bélicos. Todas ellas componen un variado mosaico que da lugar a uno de los momentos más insólitos y originales de la cinematografía española. A través de la opinión de distintos expertos, así como del testimonio del director de fotografía y restaurador español, Juan Mariné, el documental recorre cada una de las producciones que constituyen un legado excepcional de la cinematografía española. Fue un periodo muy efímero durante el cual los guionistas, los directores, los técnicos y los actores españoles demostraron una de las máximas del mundo del espectáculo: pese a los bombardeos, el hambre y el drama de la guerra, el espectáculo debía continuar, y continuó.

-El texto viene directamente de aquí.

lunes, 18 de abril de 2011

Europa, ese tablero de ajedrez convertido en Monopoly


No, definitivamente no tengo ni la más remota idea de dónde saqué esta imagen. Recuerdo que era de un blog de historia militar, pero no estoy seguro. Creo que aparecía en una revista alemana del periodo de entreguerras (1919-1939), aunque tampoco puedo asegurarlo. De todas formas, me interesa hablar de ese mapa, sí, porque muestra las dimensiones de los ejércitos de las naciones europeas en un momento en el que todo podía estallar por los aires...

Efectivamente, el 1 de septiembre de 1939, apenas medio año después de que acabara la Guerra Civil, las divisiones alemanas penetraron a todo tren en Polonía. 1 de septiembre de 1939: la camarilla nazi decidió prenderle fuego al mundo. A partir de ese día los soldaditos del mapa que tenéis arriba empezaron a moverse. El muñecote francés se las comió todas, los rusos, haciendo de las suyas en el este de Polonia, recularon noqueados arrasándolo todo (táctica de tierra quemada). Los británicos se emplearon a fondo en el aire y en el mar. Los italianos, crecidos como nadie, se llevaron tantos palos como en España, donde quedaron como unos mierdas. En fin, un baile de movimientos tras el que pronto empezaron a morir miles de personas, la mayoría inocentes.

Fuego, destrucción, intolerancia, nacionalismo, muerte. Al fin y al cabo, la vieja historia de la más que vieja Europa. Pero quién iba a decir que en esta tierra de locos íbamos a vivir más de cincuenta años de paz... Yo no lo sé. Tuvieron los capitalistas y mercaderes que olvidarse de las tierras de fortuna para hacerlo posible. Hubieron de sentarse sobre la misma mesa los que siempre tuvieron la sartén por el mango para inventar la fórmula que les hiciese maximizar beneficios sin belicismos de por medio. Paz, sí, pero a costa de qué, sin duda alguna de una mutación de la guerra contra el pobre. Ahora, toda vez que el escenario soviético se ha venido abajo, las burguesías occidentales saben que no hace falta convidar a los de abajo para que no se insubordinen. Si ya no hay revolución a que aspirar, si ya no hay enemigo detrás de esa línea roja, la cosa es más fácil. El neoliberalismo, que duda cabe, se planteaba como un jugoso futurible para todos aquellos que se repartieron el pastel de acero y carbón.

martes, 29 de marzo de 2011

Documento postparto: Documentación V, de Mary Kelly


Para esta serie de documentos, Kelly ha conservado, como si fuera un ejemplar científico, una mariposa encontrada por su hijo de 4 años. Junto a ella, ha registrado la fecha en la que el hijo le preguntó de dónde vienen los niños y una transcripción de la conversación. Ha añadido un esquema de la vagina y un índice de palabras relacionadas con el embarazo. El conjunto forma parte de la serie Documento postparto, un innovador y sumamente polémico proyecto que duró de 1973 a 1979, en el que exploró su relación con su hijo. Consta de seis secciones, en las que detalla las fases más importantes del desarrollo del niño. El tema de esta serie en forma de diario es la experiencia de la maternidad en relación con las presiones del trabajo, y habla con sinceridad de los altibajos emocionales de ver crecer a un hijo. La obra de Kelly entra de lleno en el discurso feminista de los años 70. Como profesora y escritora, ha participado en importantes debates sobre representación psicoanalítica y fotográfica.


- De El ABC del arte del siglo XX (Phaidon).
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